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Herman Koch, Casa de verano con piscina

Marc Schlosser, el narrador de Casa de verano con piscina (2011; Salamandra, 2012), se nos presenta como un médico de cabecera que desde la primera página nos atrapa por su sincera manera de expresar sus pensamientos y su práctica profesional que en nada se corresponden con lo que nos cabe imaginar y esperar de un médico. Gracias a que la gente confunde atención con tiempo, ha conseguido granjearse una buena agenda de pacientes, casi todos ellos artistas, escritores, famosos... Dedica a cada consulta veinte minutos, pero con el primero le basta para saber qué le pasa al paciente y no le hace ningún caso durante el resto del tiempo, además le repugna ver sus cuerpos desnudos - pellejos que cuelgan, pliegues que sudan, granos, verrugas, heridas supurantes... - y procura evitarlo. Sabe además que la función del médico de cabecera es evitar que demasiados enfermos acudan a los especialistas, ahorrando así en gasto sanitario y evitando el colapso del sistema, y recomendar a las mujeres parir en casa, con el argumento de que es más "natural", a pesar de que los riesgos para su salud y la de sus hijos son tan obvios y evidentes como estúpido e innecesario correrlos.
Marc inicia el relato de su historia el día previo a que el Tribunal Disciplinario del Colegio de Médicos juzgue si la muerte de Ralph Meier está relacionada con una actuación negligente de Schlosser. Volverá a este punto en los últimos capítulos y avanzará unos días más.
Meier, un importante actor, comenzó a visitar la consulta de Marc un año y medio antes. Rápidamente se inició una buena relación entre las familias de ambos - los Schlosser y sus dos hijas adolescentes, los Meier y sus dos hijos adolescentes - que llevó, al verano siguiente, a los Schlosser a pasar unos días de vacaciones en la casa que los Meier habían alquilado en un lugar costero de un país al sur de Holanda (no se concretan los lugares en la novela) y en la que también se encuentra invitado un viejo director de cine acompañado por su jovencísima novia.
A lo largo del relato, Marc nos revela su gran capacidad para manejar las circunstancias y las apariencias en su beneficio y a su antojo. Pero por muy capaces que seamos de manipular lo que nos rodea, a veces, hay momentos que no podemos controlar y que nos cambian la vida para siempre. 
Aquella noche empezó el resto de nuestras vidas. Quiero decir antes de nada que no soy amante de los dramones. Las frases melodramáticas me repugnan por naturaleza. "el resto de nuestras vidas..." Bastantes veces se lo había oído a otras personas. Personas que habían perdido algo o a alguien, a quienes les había ocurrido algo que no le deseas a nadie, algo que nunca se supera. Sin embargo, siempre me había sonado falso. Sólo cuando te ocurre a ti te das cuenta de que no lo es. No hay mejor descripción que "el resto de nuestras vidas"".
Así, una noche de aquellas vacaciones se produce una sucesión y un cúmulo de circunstancias, casualidades y hechos que cambiará decisivamente la vida de todos los que comparten aquella casa con piscina. Marc dedicará toda su capacidad analítica a desentrañar lo ocurrido y las conclusiones que irá encontrando le llevarán a realizar una mala praxis médica con Ralph Meier.
Se podrá hablar de los problemas morales que plantea la novela, la crítica a la burguesía holandesa, el cinismo del personaje. Bla, bla, bla. La grandeza de Casa de verano con piscina radica en la sinceridad, el fino humor y la incorrección con la que el narrador nos presenta una dura historia - nos recuerda La flaqueza del bolchevique, de Lorenzo Silva -, en su preocupación por sus hijas - la del padre que sólo tiene hijas -, en su capacidad para captar al lector que no puede abandonar la lectura a partir de lo que ocurre esa noche que les cambia la vida a todos, en los giros de los acontecimientos y las apariencias, en las opiniones de Marc, que por incorrectas que sean, el lector no puede sino compartir cuando habla, por ejemplo, del teatro:
Sé por experiencia que durante una película es más fácil pensar en otras cosas que durante una representación teatral. En una obra de teatro eres consciente de tu propia presencia. De tu propia presencia y del transcurrir del tiempo. De tu reloj. Me compré un reloj con agujas fluorescentes expresamente para los estrenos de teatro. Durante una representación teatral, al tiempo le ocurre algo, algo para lo que aún no he sabido encontrar explicación. No es que se detenga, no: se cuaja. Miras a los actores y actrices, sigues sus movimientos, escuchas las frases que salen de sus labios, y es como si removieras con una cuchara una sustancia que se solidifica rápidamente. Llega un momento en que la cuchara se para. Se queda vertical en medio de la sustancia. No se puede seguir removiendo. Miro el reloj por primera vez. Lo más discretamente posible, por supuesto. Nadie quiere que le pillen mirando el reloj durante una representación teatral. Con cuidado, retiro un poco la manga de la chaqueta. Me rasco la muñeca como si me picara. A continuación lanzo una mirada fugaz a las agujas luminosas. La hora que indican es siempre una prueba fehaciente de que el tiempo real y el tiempo del teatro son dos magnitudes distintas. O mejor dicho: tiempos de dos dimensiones diferentes que discurren una junto a otra. Crees que ya habrá pasado media hora (esperas, ruegas, que haya pasado): pero las agujas del reloj te dicen que las luces de la sala apenas llevan doce minutos apagadas. No puedes gemir ni suspirar durante una representación teatral; si gimes o suspiras, llamas innecesariamente la atención. Un gemido o un suspiro demasiado alto desconcentran a los actores. Pero no es factible estar sin gemir ni suspirar. Y ahí mismo radica ya la principal diferencia con una película: uno no puede irse. Durante una película puedes escabullirte en la oscuridad sin que nadie se dé cuenta".
o de las playas nudistas:
No soy un mojigato, no es eso. Bueno, no estoy explicándome bien: sí soy un mojigato, y estoy orgulloso de serlo si eso significa que no expongo mi polla y otras partes del cuerpo tanto si viene a cuento como si no ante cualquiera que pase por ahí. En resumen, creo que exponer el cuerpo es algo que debe hacerse con cierta cautela. Evito como la peste las playas nudistas, los campings naturistas y demás lugares de reunión de exhibicionistas. Cualquiera que haya visto gente desnuda jugando al vóley en una playa sabe que la cosa no tiene nada de erótica, por no decir lo contrario. A menudo, en las fosas comunes la gente también está apelotonada desnuda. Yo lo que pido es que mantengan un mínimo de dignidad humana. A los nudistas eso no les importa. Con la excusa de que desnudarse es algo natural, te restriegan por la cara el espectáculo de pollas balanceándose, tetas desparramadas, vulvas colgantes y rajas del culo húmedas. Y luego te señalan con un dedo acusador, proclamando que si consideras que es mejor que todo eso quede oculto es que eres un estrecho de miras".
Las peculiares ideas de Marc, con frecuencia políticamente incorrectas, y su manera de expresarlas, cargada de humor ácido, mantienen siempre atento al lector. La atracción sexual entre los distintos personajes guía sus actos y, en consecuencia, los acontecimientos. A partir del momento que les cambió la vida a todos, los hechos y las apariencias sufrirán varios giros sorprendentes, cada uno más inesperado que el anterior para el lector, que ya no puede parar de leer. En el último de ellos descubriremos que Marc no es el único capaz de manipularlo todo y a todos, incluidos los lectores. Casa de verano con piscina es una excelente novela y una de esas lecturas que nunca olvidaremos.
El escritor holandés Herman Koch (Arnhem, 1953) alcanzó la fama y el éxito con La cena (2009), que en España publicó Salamandra en 2010. La cena se inspira en el asesinato de una mujer ocurrido en 2005 en un cajero de Barcelona; una mendiga fue quemada viva por tres jóvenes.
A continuación os dejo una entrevista a Koch sobre Casa de verano con piscina en Radio Nacional:

2 comentarios:

  1. Este autor Holandés es de gran prestigio en los países bajos, y suele colaborar en periódicos televisión.
    Logró un gran éxito con la novela "La cena", que fue declarado libro del año 2009.
    Casa de verano con piscina trata de un médico de cabecera, que se va de vacaciones con su familia a la casa de una famoso actor, paciente suyo. Durante estas vacaciones violan a su hija mayor, por lo que él intenta buscar al culpable de esta situación tan horrible para su familia.
    Empieza a pensar que ese culpable es su paciente, el actor y tras un proceso muy bien pensado, le mata.
    El aspecto más relevante de esta novela, es la situación en la que cae la familia, después de lo que le pasó a su hija. Es algo vergonzoso para ellos y no lo quieren contar para que la gente no cambie su opinión sobre la familia.
    También es relevante lo cínico que es el protagonista con sus pacientes.
    Esta novela me ha gustado mucho, me llamó la atención el comportamiento del médico ante las distintas situaciones.

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  2. El libro Casa de verano con piscina es una novela escrita por el holandés Herman Koch. Esta novela cuenta la historia de un médico de cabecera que no hace caso a sus pacientes, pero como les dedica veinte minutos a cada uno piensan que de verdad se preocupa por ellos El protagonista, Marc, tiene una esposa, Caroline, y dos hijas, Lisa y Julia. Marc tiene un amigo y paciente llamado Ralph, que es actor de teatro. Marc y Ralph eran amigos y, de vez en cuando, Marc iba a verle al teatro. Un verano, Ralph y su mujer, Judith, invitaron a Marc y a Caroline a pasar unos días en su casa de la playa.
    Un día, Marc se entera que su hija ha sido violada, cosa que no me esperaba que pasase.
    Al principio del libro empieza con la enfermedad de Ralph, y tras su muerte, Judith piensa que el culpable es Marc.
    El principio del libro me lía un poco, tiene muchos saltos y cuenta varias cosas a la vez, por ejemplo, está contando una anécdota del pasado con Caroline y de repente empieza a contar la explicación del profesor de biología cuando estaba en la carrera.
    En general, este libro me ha gustado bastante, se me ha hecho un poco pesado al principio pero más o menos a la mitad se vuelve más entretenido.

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